La Bella y la Bestia

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Cuarto relato recibido en la Primera Edición de Relato Erótico «DENTRO DE TI»

La Bella y la Bestia

Me levanté temprano, el trabajo me llamaba.

Me metí en la ducha.

Antes de abrir el grifo, noté como su semen todavía salía de mi interior y resbalaba por mi pierna.

Noche intensa. Bueno, como todas.

Ni un solo encuentro desmerecía al anterior, y los casi tres años daban para muchas sesiones.

Dejé caer el agua sobre mi cuerpo mientras iba recordando todas y cada una de las cosas vividas unas horas antes.

Mezcla de dureza y dulzura.

Curioso ¿verdad?.

Siempre hay tiempo para ambas cosas.

Los besos apasionados, intensos, húmedos, muy húmedos, con lengua, con mordidas, acompañados de abrazos asfixiantes, de los que denotan propiedad.

Recordé su miembro duro, muy duro, embistiendo con firmeza.

Dando muy fuerte donde sólo él sabe llegar, porque sólo él conoce cada milímetro de mi cuerpo.

Y ésos ojos con la mirada penetrante, que hace que no sea necesario decir nada porque hablan por sí solos.

De repente el hombre se vuelve bestia.

Saca sus más obscuros instintos y se vuelve salvaje, violento, como a mí me gusta.

Convirtiéndome así en la perra más fiel, más dócil y leal, preparada y dispuesta para satisfacer todos y cada uno de sus deseos.

Mi mayor placer, darle placer.

Con un tirón del pelo me tira al suelo y me obliga a seguirlo a cuatro patas hasta el salón, donde ata mis muñecas y de un empujón me tira al sofá.

Sin piedad abre mis piernas y sin contemplación alguna hunde su puño en mi sexo haciendo que me retuerza de placer y suplique piedad.

Me da la vuelta y con la misma violencia penetra mi culo hasta el fondo, una y otra vez, notando sus testículos pegando en mis muslos.

Grito, grito de placer y de locura, quiero más, quiero sentirle más, quiero que me rompa por dentro, quiero que explote de placer.

Sin embargo soy yo quien lo hago.

Mi orgasmo es brutal, tanto, que unos golpes en la pared nos devuelven a la realidad.

Volvemos al dormitorio y es allí donde la bestia salvaje, nuevamente se vuelve tierna y delicada y deposita toda su esencia en mi sexo ansioso por recibirla.

El agua caliente me devuelve a la realidad.

Si no me apresuro, haré tarde.

Ni rastro ya en mi cuerpo de su visita.

Sólo ha sido un encuentro más, una sesión más, una vivencia más…que inevitablemente nos une y nos conecta cada vez un poco más.

Ojosdevicio

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