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La chica de Zaragoza

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(Tercer Concurso Relato Erótico DENTRO DE TI)

La chica de Zaragoza

(Relato Número 14)

Por: AtilaM

Nos conocimos por internet en época de pandemia, ella oriunda de Zaragoza, España, yo de Argentina.

Me cautivo su imagen, tan alta, con sus bellas piernas, dulce y sensual.
Pasamos tiempo escribiéndonos….un año de compartir conversaciones de todo tipo, yo desde
el otro lado del océano la deseaba, tenía ganas de abrazarla, sentir su piel, mirarla a los ojos y
decirle cuanto me gustaba, y de pronto me di cuenta que me había enamorado locamente de
ella.
Sentía un deseo que nunca había sentido antes, mi piel ardía, mi corazón galopaba como un
caballo desbocado, quería ir tras ella, decirle que la amaba, que la deseaba, hacer el amor
locamente….tomar un café en una esquina, todo.
Saque un pasaje a España, para cruzar el océano e ir tras esa mujer que amaba y deseaba.
Cada día que pasaba más la deseaba, me despertaba todas las mañanas en mi cama con mi piel
ardiendo y mi coño húmedo, imaginando el encuentro, el fuego, el sexo, el amor, el café de la
mañana, las salidas, los besos lentos y suaves y luego fuertes y apasionados.

Logre viajar después de sostener el deseo y el sentimiento por varios meses.

El encuentro fue intenso. Nos albergamos en una casa de un pueblo, en una de las habitaciones. Nos quedamos
las dos mirándonos y no aguatando más nos besamos, saboreé sus labios sedienta de ellos, lamí
sus orejas y arroje mi aliento en ellas, bajé por su cuello, besándolo y mordiéndolo suavemente,
pasando mi lengua por su garganta mientras la oía gemir y pedirme que siga.
Arranqué los botones de su blusa dejando al descubierto sus bellos pechos los cuales se abrieron
ante mí, blancos y suaves, pase mi lengua por ellos, los saboree y luego lamí y succione sus
pezones que se entumecieron, los sentí duros de placer y ella gemía…me pedía que siga, que no
me detenga mientras me sujetaba la cabeza por mis cabellos y la apoyaba contra sus tetas. Fui
bajando con mis manos hasta sus caderas, seguí la línea de su cuerpo descendiendo hasta su
vientre el cual bese, chupe su ombligo y jugué con mi lengua lamiendo su piel ardiente y su
sudor. Ella temblaba de goce.

Podía sentir el estremecimiento de su cuerpo, de cada uno de sus
músculos que vibraban.

Ella me ayudó a desnudarme mientras yo le quitaba rápidamente el vestido, acariciando sus
hombros y sus brazos, los recorrí con mi lengua e introduje uno a uno los dedos de sus manos
en mi boca lamiéndolos. Pase mi lengua por cada centímetro de su cuerpo, sin dejar espacio por
recorrer. Metí mis manos entre sus piernas y sentí las bragas húmedas, se las quite despacio
mientras besaba sus piernas….esas piernas que me volvieron y me vuelven loca, esa hembra que
me vuelve loca.

Sintió deseos de que la follara y me pidió que lo haga. Así que llegue hasta su coño y lo bese.

Pase mi lengua por su clítoris y del clítoris a la vagina, lamiendo de arriba hacia abajo y de abajo
hacia arriba estimulando su vulva la cual esta empapada y tensa. Continué subiendo el ritmo de
mis besos con más fuerza, cada vez más rápido mientras ella sujetaba con sus piernas mi cabeza
contra su coño el cual hundía en mi boca. Ella movía con intensidad sus caderas y su coño contra
mi boca. Introduje algunos de mis dedos en su vagina rotándolos de afuera hacia adentro y
viceversa, con movimientos lentos y luego cada vez más rápidos mientras que con el pulgar
frotaba su clítoris. Luego empotre mi lengua en su vagina, sintiendo las convulsiones y el calor
de sus paredes vaginales.

Hasta que ella estalló de goce, corriéndose en mis labios.

Pude sentirlo, sus gemidos y su flujo caliente e intenso y su clítoris entumecido. Luego me monte
sobre ella y unimos nuestros coños. Cabalgue con ganas mientras ella me tomaba de las caderas
y yo la rodeaba con mis piernas por las suyas, le sujete los pechos mientras me movía sintiendo
el calor de nuestros coños, de nuestros clítoris rozándose, hasta que nos corrimos las dos.
Gritamos del placer del orgasmo, nuestros corazones también ardían, nuestras pieles unidas.
Me dormí en sus brazos hasta el amanecer.

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