La Reunión

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Primer relato del segundo Concurso de Relato Erótico.

La Reunión

Otra tediosa reunión, la reunión. Otra vez las mismas caras para no llegar a ningún acuerdo, encima con este calor sofocante en una sala de juntas que es como una caja de zapatos.

Ya podrían ponerla a las 8 de la mañana y al aire libre que se está mucho mejor, pero en fin, eso es una utopía.

Mientras me visto se lo cuento a Él, se ríe, dice que soy una exagerada, pero no es así, es una tortura.

Dicha esta palabra me doy cuenta de mi error. Me doy en la frente un toque en señal de coraje por ser tan despistada.

Noto como se ríe por lo bajo y suelta las palabras mágicas… – Princesa, lo has dicho , ya sabes lo que toca, con lo bien que ibas como te has podido despistar tanto?. resoplo despacio y le contesto.´- sí , Señor, me he despistado demasiado, la reunión es muy importante y se me fue el santo al cielo ,ya voy a por las cosas.

Me dirijo a mi armario, al cajón de las perversiones , cojo dos cuerdas, una joya anal mediana, unas horquillas con revestimiento de silicona negra y el rotulador fácil de borrar .

Acto seguido me pongo manos a la obra , y eso que ya estaba vestida y casi lista para salir. Llevaba falda de tubo negra , tacón negro, camisa blanca y corbata negra fina, medio deshecha. El pelo rizado con los rizos pelirrojos cayendo sobre mis pechos para disimular el abundante pecho.

Me vuelvo a desvestir, cojo una de las cuerdas y la ato alrededor de mis pechos, subiendo por mi cuello y bajando al otro pecho hasta que estos quedan bien sujetos como un sujetador improvisado.

Luego la otra cuerda a modo de tanga basto, que queda metido entre los pliegues de mi coño, ya , como no, totalmente empapado.

Sabe perfectamente como funciono y éso me vuelve loca. Éste juego viene porque dice que me quejo mucho y a todo lo llamo tortura.

A modo de coña me dijo que la próxima vez que me quejara y dijera la palabra tortura me haría una gran putada , y ya veo que cumple su palabra ( el muy cabronazo).

Acto seguido introduzco la joya, apartando las cuerdas de mi culo ya dilatado, y pongo las horquillas en los labios de mi coño con sumo cuidado y bien adentro, ya que esta todo mojado y se escurren , no quiero que una se escapé justo cuando no debe.

Doy el ultimo toque pintando mi cuerpo con sus palabras favoritas: Su zorra , Su perrita , esto es por mi lengua larga y cosas así.

Termino de vestirme y lista para trabajar, más o menos…

Subo al coche. Conduzco sin apenas dificultad a excepción de las horquillas que se hincan un poco , las tendré que mover en cuanto pueda.

Aparco el coche y le mando un ultimo mensaje antes de entrar y poner el teléfono en silencio » ya he llegado, mi Señor , es usted un pedazo de cabrón adorable , Suya siempre, me voy a currar , muaksss.

Entro directamente en la oficina , todo el mundo está allí , falta poco para empezar. Voy al baño, me da tiempo de sobra.

Tengo que acomodar las horquillas antes de sentarme durante dos horas casi de reunión y llorar por dentro de dolor. Entro y sin entrar a ningún cubículo me subo la falda y me coloco las horquillas, me miro en el espejo y veo que todo siga en su sitio y el maquillaje perfecto.

Al mirar me doy cuenta de que María esta en uno de los aseos mirándome fijamente con la puerta abierta. La veo como se pone roja y me dice con un hilo de voz que la puerta está rota y no quería quedarse encerrada.

Pobre, la veo en un apuro por lo que acaba de verme hacer.

Me acerco a ella y le digo que no pasa nada. – No te preocupes, María, estoy acostumbrada a que me miren, y lo que has visto es un juego que mi Amo y yo hacemos para pasarlo bien , si te extraña algo y quieres saber más, pregunta, vale preciosa?? – vale , Helena, y gracias.

-me moría de vergüenza porque no sabia como te lo ibas a tomar. Me gustaría saber que es lo que llevabas además de las cuerdas si no te importa? – dijo con hilo de voz.

– claro, mira,- me subí la falda hasta la cintura y se lo enseñé

– llevo unas cuerdas por todo el cuerpo, unas horquillas en mi coño y en mi culo, mira- me di la vuelta y se lo enseñé.

La pobre no salía de su asombro.

-estás mojada lo sabes, verdad? te caen hilos por los muslos, Helena…. dijo con un brillo en sus ojos y una voz muy dulce.

– sí, lo sé, de éso se trata, de que esté así todo el rato, hasta que vea a mi Amo o me de orden de satisfacerme sola .

– entiendo, he leído algo sobre el tema.

María no apartaba la mirada de mi coño, con la boca entreabierta, casi lubricando saliva a borbotones pensé que sería un buen juego para antes de ir a la reunión y le ofrecí mi coño.

-no te asustes, le dije, antes de hacerle el ofrecimiento.

– ¿has probado uno alguna vez? te veo con ganas, será nuestro juego y nuestro pequeño secreto para ir a la reunión mas divertidas, ¿qué te parece?

Ella me miró con sorpresa y con deseo y se puso de rodillas frente a mí. Bajó la cabeza y se quedó mirándolo, viendo como caían hilos de flujo y yo ponía la pierna en el inodoro y abría mis labios  para que lo viera bien, dejárselo accesible.

Sacó su lengua y con cierto titubeo lamió por encima, se apartó y volvió a rozar. Mis nervios y la hora me apremiaban. La cogí por la cabeza y la metí entre mis piernas sin contemplaciones.Ella sacó su lengua y ahora sí, lamió con ganas y la metió hasta el fondo, creo que no es la primera vez que comía uno.

Estaba extasiada con su maestría a la hora de degustar mi entrepierna pero no había tiempo y tampoco me podía correr sin Él, así que aparté su cabeza y le dije:

– ya es suficiente, tenemos una reunión, ¿ recuerdas? ahora vas a hacer lo que yo te diga. Te secas la cara, pero no te enjuagues la boca, quiero que sepas a mí. Solo quítate las babas, ¿entendido? esto es solo un juego, no pasa nada , es para divertirnos, ¿vale?

Ella asintió con la cabeza y se puso de pie, se secó la cara y me sonrió, – me gusta este juego, eres muy perversa, ¿no se dará cuenta nadie?

– ahí está la gracia, ¿no crees?

Espera, le dije, no salgas aún. La cogí por el brazo y la puse contra la pared , le abrí las piernas y metí mi mano por debajo de su falda

– yo  también quiero saber a qué sabes y si te ha gustado lo que te he dejado comer.- le solté sobre sus labios.

Metí los dedos en su coño apartando el diminuto tanga, estaba totalmente mojada, chorreando. Le sonreí con malicia y ella me devolvió la sonrisa.

Mirándola a los ojos me llevé los dedos a mi boca y los saboreé lamiendo con mi lengua para que lo viera bien, como cuando me como un chupachups.

– deliciosa, me gusta tu sabor, otro día seré yo quien te enseñe mi técnica.

La besé y salimos del baño las dos visiblemente acaloradas y sonrientes.

Llegamos a la sala de juntas y ambas nos sentamos con las piernas ligeramente abiertas. Nos miramos y nos reímos, esta junta será memorable…  y por la cara de ella, de vicio y satisfacción  se prevén muchas más….

Nika Rojo.

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