Felicidades

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Relato Nº 3 del Segundo Concurso de Relato Erótico DENTRO DE TI

Felicidades

Llevábamos mucho sin hablar. Desde que había dejado la empresa en la que ella era mi supervisora.

Y aprovechando que sabía que era su cumpleaños, le mandé un mensaje de felicitación al que ella me había respondido con una llamada agradeciendo que me hubiese acordado de ella. Como había tenido que ir a la ciudad por motivo de su nuevo trabajo, ella también había cambiado, iba a quedarse en un hotel, y me propuso que nos tomásemos un café aquella misma tarde.

Y allí estaba yo, en la plaza de delante del hotel, esperando que ella saliese, hasta que finalmente apareció.

Un vestido gris largo cubría su cuerpo, dejando sus hombros al descubierto, y conteniendo unos pechos voluminosos que siempre me habían parecido apetecibles.

«Hola» dijo ella con una gran sonrisa, «hola» dije yo, acercándome para darle los dos besos de rigor, mientras ponía la mano en su cintura.

Nos separamos lo imprescindible, «¿vamos a tomar el café?» pregunto ella, «vamos» dije yo «pero antes, si te parece, nos hacemos una foto, y se la mandamos a los que fueron nuestros compañeros, ¿te parece?»

Ella se puso a mi lado y sacó el móvil para hacer la foto, y viendo su móvil en vertical dije, «espera que si no, no quepo» y me puse detrás de ella, abrazándola por los hombros.

«Así no, hace demasiado calor», dijo ella y me tomó una mano con suavidad, y me hizo poner el brazo rodeando su cintura.

Yo coloqué el otro, y al cabo de poco mis brazos la aprisionaron con suavidad y noté el calor de su cuerpo contra mi, y mi polla se puso dura contra su culo casi al instante.

Ella pareció acomodarse, «vamos a hacer otra» me dijo «de acuerdo» dije yo acariciando su oreja con los labios mientras hablaba.

Hizo la segunda foto y apoyó sus brazos en los míos con suavidad y los rascó suavemente «¿te apetece el café?» dijo.

Yo agaché la cara levemente hundiéndola en su cuello y ella ladeo la cabeza suspirando con fuerza.

«Podemos ir después…» dije yo,

«¿Después de qué?» dijo acariciando mi cabeza con suavidad.

Yo mordí levemente su cuello haciendo que gimiese con suavidad.

«Del aperitivo…» dije yo, «vamos» dijo ella y se separó para guiarme al hotel.

En el ascensor, empezamos a besarnos con ganas, y empecé a acariciar sus tetas por encima del vestido, bajo el que supe que no llevaba sujetador, y noté sus pezones ponerse duros como piedras.

Llegados al piso correspondiente, salimos del ascensor y caminamos hasta la habitación.

Casi sin haberse acabado de cerrar la puerta, la había abrazado nuevamente por detrás, tomando su cintura, apretando mi polla a su culo.

Ella acariciaba suavemente mis brazos y suspiraba ruidosamente.

Mis manos subieron a sus pechos que empecé a acariciar, sintiendo sus pezones erectos.

Ella apoyó los brazos en una pared, y se inclinó levemente hacia adelante, moviendo su culo mas hacia atrás.

Entonces retiré las manos un instante, y metiéndolas por la copa del vestido acaricié esos pezones que ardían.

«Me estás poniendo mucho» dijo ella «como tú a mi» contesté justo antes de hundir la cara en su cuello y sentir cómo ardía.

Separé la cara un instante «estaba seguro de que este cuello era delicioso…»dije justo antes de volver a devorarlos con intensidad.

Al cabo de unos segundos, mis manos liberaron sus pezones y empecé a levantar su vestido.

Cuando me separé de ella para retirarlo, levantó los brazos para facilitarme la labor, y una vez fuera el vestido quedó solo con unas medias.

En ese momento tomó mi camiseta y me ayudó a quitármela. Acto seguido, se sentó en la cama y empezó a desabrocharme los pantalones.

Yo me descalzaba mientras, y ella hábilmente liberó mi polla y la cazó rápidamente con la boca, empezando a mover la cabeza dándome un placer enorme.

«Me encanta…» le dije yo y unos segundos después, la hice interrumpir la labor y tumbarse sobre la cama. Me tumbé sobre ella, que me abrazó con las piernas y los brazos, mientras yo besaba su cuello.

Ella gemía ruidosamente «qué delicia…» dijo y al cabo de poco, me separé para devorar sus pezones.

Su cuerpo se estremeció «por favor… fóllame ya, fóllame ya…»

Yo me separé de ella levemente «¿quieres que te folle?» le pregunté casi en un susurro «si» dijo ella «por favor…»

Me arrodillé en la cama y levanté sus piernas para quitarle las medias, que tomé por el elástico de la cintura.

Levantó la cadera, y en un movimiento rápido, las moví casi hasta sus rodillas, y de repente… me agaché y hundí la cara en su coño.

Empecé a devorar con avidez, momento en el que ella tomo aire ruidosamente.

Mi lengua se movía a toda velocidad apretando su clítoris, mientras ella gemía, y al cabo de poco, mis dedos la empezaron a penetrar. debido al grado de humedad que tenía.

Notaba sus piernas moverse limitadamente por las medias, sus manos iban hacia las medias, pero no era capaz de centrarse en quitarlas «las medias…» dijo ella.

Yo sólo aumenté la velocidad de mi lengua, y ella suspiró con intensidad.

Sus manos se apoyaron en mi cabeza, y en ese momento mis dedos empezaron a moverse aún más deprisa.

Notaba los movimientos de su cabeza a un lado y otro, mezclados con sus gemidos.

Sus muslos atraparon mi cabeza, y sus manos presionaron con fuerza, había llegado el momento.

Mi lengua se movió tan rápido como pude, y mis dedos apretaban con fuerza en cada entrada.

Todo su cuerpo se estremeció, y ahogó un grito entremezclado con un gemido.

Oí la inyección de su humedad que me salpicó la boca y la barbilla, justo en el instante que sus piernas empezaron a temblar.

Yo no detuve el movimiento, hasta el cabo de unos segundos que liberó la presión, aún con la respiración acelerada.

Yo retiré la cara, y me acomodé a su lado, mientras ella todavía no había recuperado la respiración «feliz cumpleaños» le susurré… «joder…» dijo ella en voz baja «muchas gracias» y rió por lo bajo, fue la primera felicitación de la noche.

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